Además Carla de Lalá nos habla de un factor desconocido a cerca de los sombreros: el antidepresivo.

Se ha demostrado científicamente que sonreír produce como consecuencia más alegría en el sujeto sonriente; de igual manera, un traje o una prenda modifican el ánimo del modelo o usuario, en muchos aspectos.

Esta temporada, Carla de La Lá, se convierte en nuestra terapeuta de estilo y nos pauta «Terapia de sombreros» contra la astenia primaveral y veraniega. De este modo, ha creado una pequeña y delicada colección donde sus clientas encontrarán el antídoto hecho sombrero contra la ansiedad, el temor, el desencanto, la gravedad, el abatimiento y la vacilación.

¿Qué es para ti el sombrero?

Un sombrero es mucho más que un complemento con el que protegerse del sol o de las miradas ajenas. Un buen sombrero puede mejorar sensiblemente tu salud y la de los que están a tu alrededor. Y es que, bajo sus alas, uno se siente cosmopolita, impune, esbelto… Lo tengo clarísimo, la mejor receta para el abatimiento es el sombrero y me he propuesto demostrarlo diseñando y vendiendo felicidad en sombreros. Lo llamo HATHERAPY porque un mal día mejora infaliblemente con un sombrero, el mejor antidepresivo no invasivo. Ponerse un sombrero manifiesta una intención tan positiva y cortés que no tardará en obtener su recompensa. Y es que lucir sombrero es mostrar respeto, es síntoma de generosidad, deseo de integración, de aceptación, ponerse guapo es cuestionarse, dudar, ceder…Usar sombrero es AMOR.

¿Hay uno para cada mujer?

Desde luego que sí, no sabemos lo primero que hizo el homo erectus al caminar sobre dos piernas, lo que está claro es que la hembra decidió llevar sombrero. Y es que una es todo lo maravillosa que alcance a sentirse. En esta colección las clientas encontrarán el antídoto hecho sombrero contra la ansiedad, el temor, el desencanto, la gravedad, el abatimiento y la vacilación. Comprende varios modelos muy distintos estilo derby o shabby en una explosión de elegancia, feminidad y sentido del humor. Y es que todo, hasta el crimen, la felonía y la traición* hay que hacerlo con estilo y con clase.

¿El sombrero se puede llevar siempre?

Por supuesto. ¿Quién ha dicho que los sombreros son para acudir a bodas en cortijos? Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro. El sombrero, fiel amigo a lo largo de la historia, es un complemento-fetiche con múltiples y variadísimas utilidades para la vida cotidiana, que van desde el simple abrigo o protección ante el sol y la lluvia hasta el hedonismo. El sombrero es una constante a la historia de la humanidad, tan necesario como los zapatos pero algo más útil y hemos de reivindicarlo. ¿Vamos a dejar que la prenda más divertida y estética que se ha creado se convierta en un complemento residual para ir a bodas o a carreras de caballos? El sombrero también ha sido utilizado para indicar estatus, profesión o simplemente para diferenciarse del resto de las personas. A finales del siglo XX, comenzó a perder notoriedad y en la década de los 90 desapareció. Sin embargo, el siglo XXI estéticamente ecléctico y tendente a la mezcla y la recuperación de conceptos pasados y retro, está suponiendo para esta, la prenda más gentil de todas, un verdadero resurgir.