Aunque no se trataba del bautizo real, los duques de Cambridge no escatimaron en detalles para que el día en el que la pequeña Charlotte recibiera las aguas bautismales fuera especial. Uno de ellos es el fotógrafo que Kate y Guillermo eligieron para que inmortalizara el momento, Mario Testino, que ya había colaborado con la casa real inglesa en otras ocasiones. 

Han tenido que pasar cuatro días hasta que las instantáneas, que fueron tomadas en Kensington Palace, han salido a la luz. La familia al completo, entre quienes se echó al falta al príncipe Harry que estaba de misión en África, se muestran muy sonrientes y felices. 

Los duques y los pequeños se dejaron fotografiar al aire libre y sin duda alguna el pequeño George se lo pasó pipa durante la sesión… ¡sonría feliz en los brazos de su papi! 

Kate, que llevaba un vestido abrigo de McQueen, y la pequeña, aún con su look de cristianar también posaron juntas. ¡A la duquesa se le cae la baba!