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Antonio López Vega: "En la crisis, España se ha comportado de una manera heroica"

El año 1914 habitualmente es recordado por marcar el inicio de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que duró hasta 1918 y que se cobró la vida de cerca de nueve millones de combatientes. Pero más que eso, este año fue testigo de varios acontecimientos que pusieron de manifiesto la profunda transformación que vivió la sociedad a nivel mundial.
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El profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid Antonio López Vega ha querido analizar y reunir muchos de los sucesos que mostraron cómo el mundo asistía con plenitud a la modernidad en el libro '1914' (Taurus), un total de 12 ensayos en los que se adentra en temas como las vanguardias, la potencia de Estados Unidos, el nacionalismo, el feminismo, la globalización económica, o la relación entre fe y modernidad.

López Vega, también subdirector académico del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset de la Fundación Ortega-Marañón, ha explicado durante una entrevista concedida a Europa Press que el periodo que se estudia en este volumen es un "año complejo".

En él, se vertebran dos modos de entender la historia: "el liberal (la libertad humana como ingrediente esencial de la historia)" y, por otro lado, "las transformaciones de corrientes ocultas que se vertebran con la acción de las individualidades" que hacen el mundo tal y como se entiende en cada instante histórico.

Para que una persona pueda en un espacio razonable, una de las virtudes (hay que ser muy responsable con el tiempo de las personas, ¿por qué maltratar al lector? bromea. Además, ha de pasar como con las películas, uno ha de tener ganas de más.

En las primeras páginas de este libro, López Vega se refiere a estos años con la palabra "euforia", algo que, según indica, significa "algo más" que diversión, y que refleja "el descabezamiento de una sociedad", así como un "recalentamiento económico".

"Cuando lo irracional se adueña de la vida pública y social aparecen cosas positivas pero también negativas, excita los instintos más primarios como el nacionalismo. Esa euforia implica cierta inconsciencia, uno puede divertirse pero la euforia te enajena. Se pierde la mesura en relación a todo", apunta.

A pesar de los paralelismos que pueden realizarse con actualidad y los momentos previos a la crisis, cree que sí se ha aprendido mucho desde entonces. "En los últimos años de crisis, España se ha comportado de una manera heroica, a pesar de unas tasas de desempleo cósmico, no ha habido enormes convulsiones sociales, ha habido un aviso en relación al bipartidismo, no hay una sensación de violencia o de caos social. La sociedad tiene un aprendizaje histórico", afirma.

CATALANISMO

El nacionalismo, un "factor esencial" para el siglo XX, no es hoy en día el mismo de entonces, según explica. Hay actualmente una "repulsa" hacia reacción xenófoba, más allá del contexto de crisis en el que han cuajado las "apelaciones a la insolidaridad" y en el que ha habido un "repunte de las opciones nacionalistas" (Francia, Holanda por ejemplo). "Confío en que si se estabiliza venza la posibilidad multinacional y colaboración entre naciones y regiones", ha dicho.

En concreto, respecto al catalanismo, cree que es un problema de vertebración que hay que asumir, pero precisa que le llama la atención que el lenguaje de soberanismo catalanista se fijen en los años 1700 y 1714, de un modo en el que además que se están "falseando" datos históricos, porque, según matiza, "no es una guerra de secesión, sino de sucesión".

Sin embargo, no toman como referencia el año 1914, en el que se creó la Mancomunitat de Cataluña con una cesión de competencias importante; cuando en 1931 llega el Estatuto de Autonomías que reconoce la diferencia de Cataluña, o en 1977, con el estatuto de la democracia y el encaje de Cataluña en la España autonómica. "Cualquiera de esas tres circunstancias eran más delicadas, complejas, difíciles y convulsas que la de 2014", opina.

En este sentido, señala que el problema que está encima de la mesa está "sobreexcitado por la política" en ambos lados, ya que cree que también hay una "falta de sensibilidades" a sentarse y estudiar una cuestión que cree que deba traumática. "Es un problema político y se ha de resolver con política. Hay una escasa altura de miras y generosidad institucional", añade.

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