Música

Berganza cree que "hubiera podido ser una buena flamenca"

Su médico le dice que tiene cabeza de 30 y cuerpo de 65, pero Teresa Berganza presume de sus 81 años, una edad que todavía no acaba de creerse y que realmente no aparenta. Un momento de su vida en el que los recuerdos se amontonan en la memoria, como cuando en su juventud coqueteó con el flamenco.
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  • Berganza cree que "hubiera podido ser una buena flamenca" Berganza cree que "hubiera podido ser una buena flamenca" EFE

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Su médico le dice que tiene cabeza de 30 y cuerpo de 65, pero Teresa Berganza presume de sus 81 años, una edad que todavía no acaba de creerse y que realmente no aparenta. Un momento de su vida en el que los recuerdos se amontonan en la memoria, como cuando en su juventud coqueteó con el flamenco.

"Hubiera podido ser una buena flamenca", asegura la Berganza al recordar cómo de muy joven, cuando era estudiante de canto, se tuvo que ganar la vida -"era la única manera de poder pagar las clases"- trabajando en películas de Carmen Sevilla, Juanita Reina o Juanito Valderrama, con quien incluso llegó a grabar un disco.

A Teresa Berganza, una de las más grandes voces que ha dado al mundo la lírica española en los últimos cincuenta años, le gusta el flamenco, y le gusta "mucho", insiste, una afición compartida con quien siempre le llamaba "Teresaita", su querido y recordado Alfredo Kraus. "Íbamos mucho juntos a escuchar cantar a artistas flamencos", hace memoria.

La mezzosoprano evoca esos días al encontrarse con un grupo de periodistas -se presenta con su "pelopincho" canoso y toques oscuros en las puntas, vestido indio hasta los pies y joyas de estilo étnico- cuarenta y ocho horas antes de recibir en el Palacio de El Pardo y de manos de doña Sofía, en el que probablemente será uno de sus últimos actos como Reina, el Premio Yehudi Menuhin a la Integración de las Artes y la Educación.

Un reconocimiento instituido por la Escuela Superior de Música Reina Sofía y en cuya lista de premiados destacan Kraus, Carlo María Giulini, Sir Colin Davis, Alicia de Larrocha, Abbado, José Antonio Abreu o Zubin Mehta, entre otros grandes entre los grandes de la música, como ella.

A esta madrileña castiza le provoca mucha emoción recibir el premio de manos de la Reina -"me siento muy cercana a ella", afirma-, de quien destaca su cercanía "desde siempre" con la música en particular y la cultura en general. "La doro", añade, al tiempo que proclama su "respeto y admiración enormes" por don Juan Carlos.

"El lunes de la semana pasada -cuenta esta hija de republicano, como ella misma se encarga de advertir- cuando escuché al Rey anunciar su abdicación, lloré mucho. He vivido todo su reinado y me han dado mucho cariño. Del llanto pasé a la alegría, porque pensé en el Príncipe, que será también un magnífico rey".

"A mi padre seguro que le encantaría lo que nos va a pasar", afirma la Berganza quien después de advertir de que ella es "apolítica, asexual, ....atodo", bromea, se pregunta en voz alta: "¿Quién hay hoy en España tan preparado como nuestro Príncipe para ser Rey?". "Nadie", se contesta ella misma. "Desde luego, ningún político", afirma tajante.

Quien ha sido la mejor Carmen de todos los tiempos, una de las mejores Dorabellas, Zerlinas o Isabellas, una de las voces con más personalidad y talento, y una artista y mujer ingeniosa, de armas tomar, pizpireta y elegante sobre un escenario, reconoce que no va mucho a los teatros de ópera, sólo cuando tiene la certeza de que no se va a levantar de la butaca para marcharse antes de tiempo. "Cuando sé que me va a gustar".

Sin pelos en la lengua, como ha sido siempre, critica públicamente la "falta de respeto" que abunda en las puestas en escena de muchos montajes operísticos. "No se respetan los libretos, las historias,...Me dan ganas de manifestarme, de ponerme en huelga delante del Teatro Real para protestar por ello".

Y pone el ejemplo de un "Cosi fan tutte" de Mozart que vio en el Real hace ya unos años en el que, comenta todavía escandalizada, "la marcha militar fue sustituida por 'La Internacional". Asegura no recordar quien dirigió ese montaje, pero alguien advierte que fue Josep María Flotats.

Convencida de que el artista "nace, no se hace, aunque puede mejorar" con el tiempo y el estudio, Berganza no entiende a esos cantantes, ya mayores, que continúan sobre un escenario. "No se debe buscar el aplauso por lo que se ha sido", afirma. Cuando se le piden nombres, rehúsa darlos. "Muchos deberían decir adiós ya", es lo único que los periodistas logran sacar de ella.

Y las memorias "¿para cuando?", se le pregunta. "Estoy vaga", responde, si bien la idea le ronda desde hace ya tiempo. Lo que no se ve es delante de un papel en blanco, y ponerse a escribir. Eso sí, material de archivo, para documentarlas, tiene para dar y tomar, ya que en una habitación de su casa de El Escorial guarda "todo" sobre su carrera.

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