Mujer.es cara a cara con el prota de 'Relatos Salvajes'

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Leonardo Sbaraglia: "Un actor siempre tiene que estar en forma. Yo suelo correr y hacer deporte al aire libre"

  • Hablamos con el actor argentino al que conocimos allá por el año 2001 gracias a la estupenda 'Plata Quemada'.
  • Tiene 44 años pero nos reconoce que se cuida mucho porque le gusta mantenerse en forma.
  • Leonardo Sbaraglia

Reencontrarnos con Leonardo Sbaraglia después de cuatro años es como volver a ver a un amigo. El actor argentino recuerda la última vez que nos vimos y hasta en qué hotel realizamos la entrevista. A partir de ahí, charlamos de lo bien que le va, de nuestra vida en estos años sin vernos, del nuevo iPhone que se quiere comprar porque está cansado de su Blackberry y quiere "modernizarse' y hasta me comenta que le encantan mis pantalones de cuero.

Tanto es así que cuando casi deberíamos estar acabando la entrevista sobre su última película, 'Relatos Salvajes' (que protagoniza con Ricardo Darín, entre otros), aún ni la hemos empezado así que la charla se alarga más de lo previsto. Tras la entrevista sólo puedo decirle tras un gran abrazo de amigos: Leo, qué gusto que viniste y no tardes tanto en volver.

Tu relato en la película es muy físico, con una gran pelea, ¿Te has tenido que poner en forma para dar y aguantar mejor los golpes?

Más o menos supongo que estaba en forma. Un actor creo que siempre tiene que estar con su cuerpo disponible. Soy un tipo de actor que me gusta saber qeu el cuerpo no tiene que ser un impedimento para poder imaginar y hay que estar preparado para lo que venga. Yo suelo correr, me gusta entrenar al aire libre.

¿Pero has tenido que ir más al gimnasio?

En esta particularmente no. En 'El corredor' si que entrené y corrí muchísimo para estar en forma; en 'Carmen', que hacía de militar, también me maté en el gimnasio porque tenía que estar muy cachas.. En esas sí que me preocupé mucho de mi cuerpo. En esta más era estar preparado corporalmente y abierto para poder imaginar y transmitir esa violencia con mi cuerpo.

Tu interpretas a un niño pijo, algo miedoso que al final explota y se engancha con alguien tras una simple discusión en la carretera con alguien de otra clase. ¿Crees que es donde más vemos que tenemos muchos prejuicios sociales?

Está muy bien eso que dices porque mi relato empieza con esa situación de un personaje con un prejuicio sobre el otro y es un prejuicio que tiene mucha gente que va a ver la película, un prejuicio por el color de la piel, por tener un coche u otro... Hay una sensibilidad muy fuerte y un gran prejuicio social. Justo es eso lo que se va desprocesando en el relato, los dos se convierten en algo bestial, terrible, una gran violencia. Por eso creo que hay mucha reflexión en muchas partes de la sociedad, como la corrupción, que hay pocos ricos que van a la cárcel, como en otro relato... Abre un poco los ojos a esa violencia social. El estado de la desigualdad y la pobreza es ya violento.

¿Todos llevamos una bestia dentro que puede salir a la luz?

Yo creo que sí, que todos llevamos esa posibilidad dentro si las condiciones te llevan al límite. Pero la película nos pone en el espejo de lo que somos capaces. La gente se ríe y se emociona porque se reconoce en esa raza o ese reino animal que se ve en la peli. Pero claro, nos lo pone delante para que podamos decir, bueno, vamos a pensar en qué mundo estamos construyendo. Es ficción pero son situaciones que pasan todos los días y que estamos acostumbrados a ver casi a diario y ya ni nos llaman la atención.

"Relatos Salvajes' es una peli muy cañera"

¿Qué tiene 'Relatos Salvajes' que engancha desde el minuto uno?

Es una mezcla de humor, violencia, ironía... Es una peli cañera, una película que tiene mucho desparpajo, mucha libertad y al mismo tiempo está muy bien organizada, como un buen sistema manejado por Damián Szifron, el director, que yo creo que es un grande. Es un tipo que tiene mucha maestría desde que hizo ya 'Los Simuladores', que fue una serie que se vendió a todo el mundo y sólo tenía 30 años cuando la hizo. Es un tipo con mucha cabeza, con un gusto cinematográfico exquisito, muy inteligente, con una gran sensibilidad por el mundo que lo rodea y con una gran conciencia de la violencia en la que vivimos, de la violencia como sistema en el que vivimos.

Y encima tiene una parte muy crítica con el mundo en el que vivimos...

Es una crítica feroz al estadío bastante elemental en el que estamos todavía como sociedad a través de historias extremas, de hombres y mujeres que cruzan un límite del código social, del contrato social. Y eso se refleja de una forma con mucha calidad, mucho entretimiento, mucho humor y mucha violencia. Por esto lo han comparado también con Tarantino porque tiene una brutalidad descarnada.

¿La gente se ríe viéndola por nervios o porque se siente identificada con esa burocracia, esas discusiones absurdas que acaban mal...?

Es así, la gente se siente identificada porque ves que son cosas que nos pasan y que a veces aunque sean negativas a uno le gustaría poder hacerlas. Produce como un vuelco en el estómago por el que a ratos te ríes hasta de ti mismo, te sientes hasta incómodo con esas situaciones que estás viendo. Damián tiene mucho humor a la hora de contar historias, construye pensando en que el espectador tiene que pasarlo bien y es una herramienta básica para transmitir historias. Te lo pasas bien pero al mismo tiempo te está metiendo caña.

"No soy divo, mi única exigencia es el trabajo"

¿Qué tenéis los actores argentinos que a pesar de estar en lo más alto sois todos ejemplo del antidivo?

También el actor español, ¿no?

Bueno...

¿Ah, no? (risas). Creo que llevamos mucho tiempo ya trabajando. Yo llevo 30 de trabajo en esta profesión, Ricardo (Darín) algunos más... Hemos pasado mucho, ha pasado mucha agua bajo el puente y ya uno sabe hasta dónde puede llegar, hasta dónde no. Yo trato de seguir creciendo y hacer cada vez mejor mi trabajo. Pero sé bien por dónde pasa lo imortante. Para mí las exigencias pasan siempre por el trabajo. Yo sé bien cómo quiero trabajar, con cierto grado de concentración, de ensayo, con ciertos directores, guiones... Ahí uno sí que se tiene que poner exigente para ser más profesional.

¿Pero es difícil mantener los pies en la tierra en vuestro trabajo?

Con respecto a todo lo que nos puede rodear, al final, somos personas y por ejemplo, a nosotros nos cuesta mucho llagar a algún sitio y vivir de nuestra profesión, no como los actores de Hollywood que viven en otra realidad. Imagínate ganar por una película ya un millón de dólares, que para ellos no es nada porque ganan hasta 20, ya es raro, una pasada que está fuera de la realidad. Ganar eso por una película... ¡es muchísimo! Eso te distancia de la realidad obviamente. Es normal que te vayas del sistema, de la vida común y supongo que es muy difícil mantenerse con los pies en la tierra.

Yo conozco por ejemplo mucho a Williem Dafoe y es un tipo normal, hermoso, con una sensibilidad enorme. No todos son así pero viven en un sistema que te endiosa, al final son empresas y tienen millones de dólares alrededor en juego. Yo no soy una empresa de mí mismo, ni Ricardo Darín. Nosotros tenemos una vida tan normal como la de cualquier persona.

¿Cuándo te veremos de nuevo por España? ¿Tienes ganas de trabajar aquí?

¡Muchas! La última fue 'Una pistola en cada mano' aunque he hecho muchas coproducciones. Pero una española, hace muuuchos años que no hago. Tengo muchas ganas, pero es cierto que aquí la situación ha empeorado mucho. En Argentina yo tengo mucho trabajo, allá hay más incentivos y facilidades para hacer cine. Es verdad que se hacen tres pelis con lo que antes se hacía una, pero creo que estar haciendo cosas, para mí, es muy importante. Seguir aquí dando caña.


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