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Moda

10 curiosidades que desconocías del vestuario de Julia Roberts (y Richard Gere) en 'Pretty Woman'

  • Una de las comedias románticas más emblemáticas acaba de cumplir un cuarto de siglo. 
  • Marcó un hito en la historia del cine, pero también de la moda. Los looks de Julia crearon escuela. 
  • El look más icónico de Julia Roberts en Pretty Woman
  • El primer paso en la transformación de Julia en 'Pretty woman': despojarse de la peluca
  • Julia Roberts cambió sus botas por unos stilettos, que combinó con una camisa masculina
  • Tras unas compras por Rodeo Drive, Julia Roberts se volvió más sofisticada
  • Un vestido negro nunca falla: la apuesta segura de Julia Roberts para su primera cena en 'Pretty woman'
  • Julia Roberts derrochó elegancia con su vestido de lunares
  • Uno de los vestidos más elegantes de 'Pretty woman', marrón de lunares blancos
  • Marilyn Vance, la estilista de 'Pretty Woman', diseñó el vestido rojo que llevó Roberts a la ópera
  • Al final, Julia se convierte en una señora sofisticada que viste con blusas y blazers en 'Pretty Woman'

Quién le iba a decir a Julia Roberts (y a nosotros mismos) que 25 años después de que se estrenara 'Pretty Woman', aquella película "oscura, horrible y deprimente", como se atrevió a decir la propia actriz en la primera lectura de guion, acabaría siendo una de las grandes comedias románticas de la historia del cine.

Con una historia convertida en la de una Cenicienta moderna, el éxito estaba asegurado. Empatía pura y dura que hizo soñar a miles de mujeres (y hombres, por qué no) en todo el mundo.

Uno de los pilares del film fueron los looks de los protagonistas. Y como para no serlo porque los fitings fueron tan largos como los de una película de época, como la propia estilista reveló. "Las pruebas de vestuario duraban horas y eso no era lo habitual en las películas en las que había trabajado en los años 80 y en los 90", dijo Marilyn Vance.

A continuación, os contamos 10 curiosidades del vestuario de Julia Roberts y Richard Gere en 'Pretty Woman'.

1. El vestuario crea al personaje. En las películas de ahora, se suele escoger ropa que han creado grandes diseñadores, antes se diseñaban las prendas had hoc.  “La gran diferencia de las películas actuales y las de hace años es que los diseñadores de vestuario creábamos a los personajes”, dijo la estilista, mientras que en la actualidad, en la mayoría de las ocasiones, el proceso creativo no es tan personalizado.

2. Un look, una historia. Si nos paramos a observar todos los looks de Vivian Ward, la prostituta que acabó siendo una dama, no hace faltan palabras. En las primeras imágenes del film la actriz aparece vestida como una auténtica meretriz: vestido ceñido, escote, botas altas, peluca y gorra. Lo más extravagante de la moda de los 90 combinado en un mismo outfit. Conforme se va acercando a Edward Lewis, va puliendo su estilo. En su primera salida juntos, cambia las botas de charol por unos stilletos, añade una blusa masculina para esconder su vestido cut out y elimina la peluca, hasta que se convierte en la señorita sofisticada vestida de lunares con un canotier.

3. Un bañador de los sesenta convertido en vestido. El primer modelito de Julia es uno de los favoritos de la estilista. "Su diseño está inspirado se inspiró en un bañador que tuve, de los años sesenta. La idea de añadirle un anillo metálico fue idea mía y fui yo misma la que lo hizo", confesó Vance. Encontrar las botas también tuvo su dificultad, al final las encargaron a Nana, una tienda de Chelsea, en Inglaterra.

4. Un chaqueta que bien podría hacer sido de un ex novio. ¿A nadie le extraña que Julia Roberts se resguardara del frío con una chaqueta de esmoquin tan grande que parecía ser el uniforme de un director de orquesta? Sí, es cierto que acabábamos de salir de los 80 y que en los 90 las maxichaquetas fueron tendencia, pero la idea no era que Vivian pareciera una fashion victim, sino que esa blazer masculina diera la sensación de que pertenecía algún ex novio.

5. Vivian Ward inspiró editoriales de moda. El vestido de la argolla creó escuela. En 2013, Emma Watson fue portada de la edición británica de la revista GQ con un look muy similar al que llevaba Vivian cuando conoció a Edward. La firma que comercializó el vestido de la actriz británica fue Tripp NYC, que se agotó a los pocos días de que Watson lo luciera.

6. Julia tendría que hacer ido a la ópera de negro. Si un vestido de grabó a fuego en nuestra memoria fue el rojo con el que viajó en avión para asistir a la ópera de París. El director de la película, Gerry Marshall, estaba empeñado en que fuera negro, pero Marilyn se negó. "Hicimos tres pruebas con tres vestidos diferentes, pero yo en el fondo sabía que tenía que ser rojo si quería impactar", dijo.

Finalmente la estilista se salió con la suya y hoy es uno de las prendas más icónicas de la historia del cine junto en el vestido de Givenchy de Audrey Hepburn en 'Desayuno con diamantes' y el rosa palabra de honor que diseñó William Travilla para Marilyn Monroe en 'Los caballeros las prefieren rubias'.

7. Sin tela para el vestido de lunares. La estilista sintió un flechazo cuando se topó con la tela marrón con lunares blancos mientras paseaba por Beverly Silks and Woolens. Nada más verlo, visualizó el vestido que se podría Julia para ir al polo, pero no había tela suficiente para confeccionarlo como habían pensando y que sobrara tela para el canotier. Al final, el retal dio para tapar la rodilla.

8. Nunca se quejó. A pesar de que los looks no fueran muy favorecedores, según declaró la estilista, Julia nunca se negó a ponerse las incómodas botas o la peluca.

9. Tacón, siempre tacón. A Julia Roberts se le pidió su opinión sobre el tipo de calzado que debería llevar Vivian para asistir a un partido de polo. ¿Era adecuado llevar tacones si iba a pasar el día sobre el césped? Al parecer, su respuesta fue rotunda: “Tacón”. Y así fue.  

10. Solo solo los sastres italianos estaban a la altura de Richar Gere. "Todos sus trajes, excepto el esmoquin que llevó a la ópera fueron confeccionados exclusivamente para él. Richard interpretaba a hombre elegante y con éxito en los negocios, pero en Estados Unidos no encontrábamos nada adecuado, así que me acabé yendo a la fábrica de Cerruti en Biella, Italia”, confesó la estilista. 



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