Repasamos sus prendas más icónicas

Moda

¡Buenas noticias! Yves Saint Laurent vuelve a la Alta Costura

  • Tras más de 10 años sin sacar una colección Haute Couture, la casa abre las puertas del Hotel Sénecterrede, la masión de la calle Saint-Germain. 
  • Hedi Slimane, que fichó como director creativo en 2012, será el encargado de devolverle sus esplendor. 
  • Yves Saint Laurent vuelve a la Alta Costura
  • Un cuadro de vestido
  • Las novias no tienen por qué vestir de seda y tul Las prendas más icónicas que nos dejó Yves Saint Laurent
  • África en su mente Las prendas más icónicas que nos dejó Yves Saint Laurent
  • La desnudez, al descubierto Las prendas más icónicas que nos dejó Yves Saint Laurent
  • Vistió a la mujer de hombre Las prendas más icónicas que nos dejó Yves Saint Laurent
  • De safari sin perder ni una pizca de elegancia Las prendas más icónicas que nos dejó Yves Saint Laurent
  • Flores, flores... ¡muchas flores! Las prendas más icónicas que nos dejó Yves Saint Laurent

Pensábamos que nunca más iba a suceder, pero sí, este 28 de julio hará historia porque Yves Saint Laurent vuelve a la Alta Costura tras más de 10 años de ausencia. 

Fue en 2002 cuando la casa francesa presentó su última colección de Haute Couture en París, en el Centro Georges Pompidou. Después, Saint Laurent se retiró y con él su Alta Costura. Desde que Hedi Slimane fichó como director creativo por la casa en 2012, los diseños de Yves Saint Laurent han tomado un estilo grunge y comercial, pero con el mismo esplendor de su pasado. 

Ahora que la casa también ha anunciado la apertura del Hotel Sénecterrede, la masión del siglo XVII de la avenida Saint-Germain de París, donde están ubicados los talleres y donde se confecconarán esas prendas realizadas a mano, recordamos las prendas más icónicas de la maison, que puedes ver en estafotogalería

1. Un cuadro de vestido. Los colores vivos del cuadro de Mondrian de 1965 conquistaron a Yves Saint Laurent, tanto que se inspiró en la obra impresionsita del holandés  De cóctel y sin mangas, ha servido de inspiración para muchas otras firmas (SuiteBlanco lo clonó hace unos años). 

2. Las novias no tienen por qué vestir de seda y tul. En la misma colección que el vestido de Mondrian incluyó un vestido de novia de punto. No sería muy cómodo, pero a original pocos le han ganado. ¡Y han pasado años desde entonces!. 

3. De safari sin perder ni una pizca de elegancia. Dos años después de marcarse un Mondrian, creó una prenda que continúa siendo un imprescindibles en la actualidad, la sahariana, a la que aportó un toque muy sensual gracias a los cordones. 

4. Vistió a la mujer de hombre. En 1967, en una época en la que la mujer no llevaba pantalones, cometió la osadía de diseñar un esmoquin para ellas. El día que presentó su colección en el taller de la avenida Marceau hizo historia, aunque, a priori, ni la prensa ni las clientas que presenciaron el desfile entendieran el atrevimiento de Saint Laurent.  ¡Quién les iba a decir que acabaría siendo un básico, como él mismo comentó años después! "Para las mujeres, el emoquin es una pieza de armario indispensable con la que se encuentran a sí mismas, porque es estilo y no una moda. La moda va y viene pero el estilo es para siempre", dijo

5. África en su mente. La moda tribal de África se apoderó de sus vestidos, que se llenaron de los abalorios con los que las mujeres de allí decoraban sus prendas. Supo sacarle el lado más glamouroso como solo él podría hacer. 

6. La desnudez, al descubierto. Todavía hay quien se escadaliza cuando ve a una mujer vestida con transparencias, pero lo que pocos saben es que el culpable de que hoy las zonas más sensuales del cuerpo masculino estén a la vista es Saint Laurent, que las subió a la pasarela por primera vez en 1968. 

7. Un punto muy naif. Podría ser pura sofisticación, pero también sabía sacar el lado más infantil de la mujer. Si el estampado de abstracto de Mondrian fue todo un hito, sus corazones y sus círculos, unos años después, hicieron otro tanto de lo mismo.

8. Flores, flores... ¡muchas flores! Fue Leatitia Casta, una de sus últimas musas, en los 90 la encargada de hacernos soñar con un vestido de novia a base de flores que poco escondía a la imaginación. 



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