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Rossy de Palma: "Lo bueno de los iconos es que no tenemos edad"

Rossy de Palma celebra su cincuenta cumpleaños con su regreso a televisión de la mano de "Anclados", la nueva comedia que han preparado para Telecinco los guionistas de la desaparecida "Aida". En la piel de una humilde limpiadora, la actriz desplegará todas sus dotes cómicas para hacernos reír junto a Joaquín Reyes, Mirem Ibarguren, Daniel Guzmán y Ursula Corberó a bordo de un crucero. La musa de Almodóvar nos recibe en Valencia, a bordo del barco de MSC Cruceros en el que se ha inspirado la serie para adelantarnos algunos detalles de este nuevo proyecto y contarnos sus últimos proyectos en Francia.
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-¿Cómo se gestó tu vuelta a televisión?

-Me puse muy contenta cuando me llamó Luis San Narciso, desde "Los ladrones van a la oficina", que fue una serie mítica donde disfruté mucho, no había vuelto a hacer una serie. Hice algún cameo más, "Hermanos de leche" y luego ya nada. Con tantos viajes y tantos proyectos diferentes que hago, tiene que gustarme mucho una serie para aceptarla, porque en un rodaje de serie una se siente casi secuestrada. En cine no me ha importado hacer películas más o menos buenas porque la aventura que vives detrás de las cámaras siempre es interesante. De jovencita hice películas italianas que eran malas pero aprendí italiano, viajé y me lo pasé pipa. He tenido mis problemas alimenticios pero no puedo vender algo que no me guste.

Esta serie me gustó, cuando vi el decorado me quedé de piedra, lo mismo que el plantel de compañeros. Mi personaje también me gusta mucho.

-¿Cómo va a ser Palmira?

-Soy una actriz energética, no de metodología, yo creo en la ausencia del ego para que el personaje entre, funciono mucho por intuición, más con la parte inconsciente que con la consciente. Palmira es maternal, protectora, no soporta las injusticias, a los personajes de Miren y Joaquín ella les ha limpiado los pañales porque es la que más tiempo lleva en este barco, en el Ancla II. Tiene un marido más mayor mayor al que protege y cuida que fue tripulante del barco también. Hay mucha humanidad en personajes de este tipo que, sin ser clasista, son proletariado puro, son sacrificados. Mi personaje ha luchado mucho y trabaja mucho, es una limpiadora como las de antes, de vocación. Palmira es una especie en extinción, es muy perfeccionista.

-Tú que eres un culo inquieto, ¿no te da miedo estar anclada a esta serie años si su éxito sigue la estela de "Aída" o "7 vidas"?

-Por una vez no, fíjate. Haré malabares para compaginar con otras cosas, pero la verdad es que yo me siento muy a gusto. Soy una actriz muy creativa y no puedo funcionar con guiones y arquetipos cerrados pero aquí me dejan mucho margen de creatividad.

-¿Te gustan las series españolas?

-Han mejorado una barbaridad. Cuando yo hacía "Los ladrones van a la oficina" había muy pocas series de calidad. Aquella fue una de ellas, por eso tenía tanto éxito. Hace 25 años los actores que trabajaban en televisión se quedaban malditos para el cine, ahora el cine coge a todos los actores de la tele. Hay un boom extraordinario globalmente hablando, tanto con series americanas como las francesas. Y aquí, para el poco dinero que se invierte en ficción, encuentro que hay un nivel maravilloso.

-¿Qué series ves?

-Seguía "Aída" y "La que se avecina", porque a mi hija le encantan. Cuando yo hice el cameo la llevé y flipó paseando por la pescadería y el bar. Es muy fan. Luego "Isabel" la seguí la otra temporada, tiene una factura buenísima también.

-¿Qué esperas que "Anclados" le aporte a tu carrera?

-No soy "carrierista", soy una artista muy conocida como actriz, pero no soy una actriz vocacional, si no trabajo como actriz no me siento frustrada. Tengo la suerte de que siempre estoy inspirada y fascinada por muchas cosas que me enriquecen. El aburrimiento no lo conocí mucho. Más que la satisfacción de trabajar con estos compañeros y estar tan bien arropada en Globomedia, que lo disfruto muchísimo, lo que más ilusión me hace es que vaya muy bien y sobre todo dar la satisfacción a toda esa gente que me encuentro por la calle y que me dice que me echa de menos y que dónde me puede ver, toda esa gente que me sigue en Twitter. Hace mucho que no me ve la gente porque he estado trabajando mucho en Francia y muchas de esas películas no llegan y la gente no te puede disfrutar.

El público te quiere...

-Sí, la cuota de cariño la tengo muy alta.

-¿Y no te llegaban proyectos de ficción aquí en España?

-Algunas cosas, debo decir que sí, pero he sido muy exigente, porque dejarte raptar por una cosa tan intensa para la que vas a necesitar mucho tiempo, pues a veces no me ha interesado porque no me compensaban creativa y artísticamente como para estar atada y encima no poder hacer otras cosas. No he querido pringarme porque si no, no funciono. Yo soy mucho de corazón y tengo que hacer cosas que de verdad me lleguen. Y yo aquí me recorro los siete mares si hace falta.

-¿Qué está pasando ahora en la ficción española para que Victoria Abril y otras actrices queráis trabajar en la ficción española?

-Yo creo que es genial. Antes un actor trabajaba en la tele y no lo llamaban más para el cine, era como si le pusieran una lacra, una cruz. Y al contrario. Cuántos actores que hoy en día están haciendo trabajos maravillosos no han salido de series de jovencitos. Menos mal. Los actores podemos trabajar en todo, no hay que encasillarse y al mismo tiempo no hay que tener prejuicios tampoco.

-Teniendo en cuenta que en España somos tan criticones, ¿estás preparada para que la serie no vaya bien o que la gente la critique?

-¡Para que la serie no vaya muy bien no estoy preparada! La serie tiene que ir de maravilla y yo creo que va a ir de maravilla. No me miro subjetivamente, yo miro objetivamente el trabajo de todos. Ya no estoy en la inmadurez de mirarme, fustigarme y ver si estoy más mona, más gorda o más delgada. Eso no es importante. No me subo arriba cuando me ponen muy bien ni me bajo abajo cuando me ponen muy mal. Soy taoísta. Subir no es interesante porque alimentas el ego y los egos son vampiros y si les das de comer luego no veas con su voracidad, y tampoco hay que dejarse hundir porque todo son percepciones personales de otros. Soy más de centrarme en lo positivo, me gusta la bondad.

¿Te obsesiona el físico?

-No, hija mía, yo no tengo esa exclavitud. Me obsesiona tener salud, estar bien. Ahora me quiero quitar unos kilos porque la menopausia me ha ensanchado. ¡La menopausia ensancha muchísimno! Pero vamos, yo me encuentro bien. Acabo de cumplir 50 años y yo me siento como de 25.

-¿Cómo llevas lo de cumplir años?

-Estoy encantada. Fíjate, tengo 50 años y no lo parece, no lo siento. Además, a muchas mujeres nos han dicho que de los 50 a los 60 es la mejor etapa.

-Tú te has cuidado además mucho...

-Yo no he sido de grandes excesos, no soy bebedora, fumo poco, no soy una persona que se haya destrozado físicamente mucho. ¡He sobrevivido a los 80, hija mía!

--Eres un icono...

-Sí, soy un icono, yo lo reconozco, lo tengo que reconocer, y lo bueno de los iconos es que no tenemos edad.

-Siempre vas pegada a las gafas de sol.

-Las gafas forman parte del glamour pero no tengo problema en enseñar los ojos.

-Con tanto glamour, y sintiéndote un icono, ¿te pones la bata de chacha?

-¡Es comodísimo! No tengo que llevar tacones, llevo una bamba comodísima. No estás pensando en ti, estás pensando en Palmira. Lo bonito de ponerse la bata es que te olvidas de ti. Es además un personaje lleno de humanidad que representa a muchas mujeres. Lleva una trenza muy larga y con eso daré unos cuantos palos.

-¿Hay mucho de ti en el personaje?

-Hay una fusión, pero luego siempre tiene que ganar el personaje.

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