No te fíes de ellas

Cuerpo diez

Las cinco peores dietas del mundo: ¡no las hagas!

  • Nunca te fíes de las dietas que prometen resultados milagrosos porque... ¡tienen graves consecuencias! 
  •  Son insostenibles a largo plazo y totalmente desaconsejadas para lograr una pérdida de peso saludable.

Tras los excesos de la Navidad, ahora a todos los entran los apuros y queremos bajar peso rápido, que puede tener graves consecuencias. Hemos seleccionado las cinco peores dietas del mundo, que son demasiado restrictivas e incompatibles con la vida social habitual.

Prometen perder mucho peso en poco tiempo. Carecen de sustento científico y a menudo recurren a productos naturales atribuyéndoles poderes milagrosos. Dejan profunda huella en la salud: múltiples efectos secundarios y un posterior efecto rebote. Son insostenibles a largo plazo y totalmente desaconsejadas para lograr una pérdida de peso saludable.

1. Las monodietas a base de sirope de savia, limón, manzana o piña

Pese a su aparente variedad, parten del mismo principio: basar la alimentación durante un tiempo determinado en un sólo producto. Ocupan el primer puesto según IMEO con las peores dietas para perder peso por ser extremadamente restrictivas en calorías, muy desequilibradas y con garantizado efecto rebote.   

La dieta de sirope de savia, por ejemplo, desatiende por completo las necesidades del organismo humano y está totalmente contraindicada para adolescentes, persona en edad de crecimiento o tercera edad.

La dieta del limón a menudo es utilizada "para bajar una talla de pantalón en una semana", pero ¡a qué precio! Consumir en exceso un ácido tan potente es perjudicial y obliga a nuestro organismo a utilizar sus sistemas de compensación consumiendo muchos oligoelementos. Su carencia puede conducir a la aparición de enfermedades como diabetes, hipertensión y anemia entre otros. La recuperación de los kilos perdidos es casi asegurada y la dieta es especialmente contraindicada en personas con problemas de reflujo, acidez de estómago, ácido úrico elevado o estreñimiento.

Las dietas de la manzana y de la piña se han hecho especialmente populares tras los excesos navideños por sus propiedades diuréticas y depurativas. "Son frutas que no contienen proteínas, por lo que a la hora de perder peso principalmente eliminaremos masa muscular y cuando terminemos la dieta volveremos a recuperar el peso con gran facilidad”, apunta Estefanía Ramo, nutricionista dietista del IMEO y añade que son dietas especialmente contraindicadas en las mujeres con menopausia.

2. Dieta de las 500 Kcal

Es otra de las dietas milagro, o de choque, que abundan en la actualidad que consiste en hacer un par de días de ayuno a la semana, consumiendo un máximo de 500Kcal y en muchos casos se recurre a sustitutos de comidas como barritas o batidos que no contribuyen a la constitución de unos correctos hábitos alimenticios.

Por regla general, subrayan desde IMEO, ninguna dieta debería ser inferior a las 800Kcal diarias. Con una ingesta tan inferior sería fácil perder entre 2 y 3 kilos a la semana, pero los "beneficios" acaban ahí. La insuficiente cantidad de proteínas se verá reflejada en la pérdida principalmente de masa muscular. Mientras que los riesgos asumidos por quienes la siguen son numerosos: deficiencias nutricionales de mayor o menor gravedad entre las que destacan la anemia o la osteoporosis, falta de vitalidad, fatiga muscular, problemas en la piel a corto plazo, desórdenes alimentarios, ansiedad y sensación de hambre constante, además de un efecto yo-yo asegurado a la larga.

3. Dieta de los sobres proteinados

Se trata de un tipo de dieta de procedencia francesa que se divide en fases, de 4 a 7 según el laboratorio. Utiliza como base alimenticia de sobres y preparados proteicos como sustitución de comidas. Busca principalmente someter al individuo a cetosis, provocada por el uso de la grasa corporal como fuente de energía al ser radicalmente disminuidos los niveles glúcidos. Las primeras fases permiten tan sólo la ingesta de cantidades limitadas de verdura, con escasas grasas y un suplemento proteico por comida.

No es una dieta equilibrada y el hecho de reemplazar los alimentos cotidianos por preparados proteicos la hace insostenible en el tiempo. "La práctica nos indica que la severa restricción calórica favorece el efecto rebote y el aumento metabólico del cortisol (hormona del estrés) en la gran mayoría de los pacientes", subraya Rubén Bravo. 

4. Dieta de los zumos multivitamínicos

La dieta de los zumos o smoothies se diseña a base de bebidas compuestas principalmente de frutas, verduras y hortalizas vitaminas y minerales, pero reducidas en proteínas y grasas, por lo que es un planteamiento incompleto e insostenible en el tiempo, con riesgos de perder masa muscular y provocar una hipervitaminosis.

"Los preparados multivitamínicos no son un comida líquida para adelgazar, ni cumplen con los requerimientos nutricionales y proteicos de una comida principal", recuerda Bravo. Al ingerir la fruta y verdura trituradas omitimos la masticación y la insalivación, una parte del proceso digestivo que puede influir en el efecto de saciedad y acentuar la sensación de hambre. Por tanto, una dieta de este tipo nunca debería durar más de 48 horas.

5. Dieta del cero carbohidratos

La dieta cero carbohidratos que ha cobrado especial fuerza en EEUU no es más que una evolución de la ya conocida dieta cetogénica, conocida en España con el nombre Dukan. Su principal ventaja está en la rapidez con la que se pierde peso. "Al no introducir hidratos de carbono (cereales, legumbres, vegetales y fruta), que son nuestra principal fuente de energía, se obliga al organismo que no dispone de glucosa suficiente en la sangre a agotar las reservas de glucógeno en hígado y músculo", explica la nutricionista Andrea Marqués. Es entonces cuando, por falta de opción, se empieza a utilizar la grasa como combustible transformada en cuerpos cetónicos. El problema ocurre cuando la cetosis no se controla correctamente y las cetonas empiezan a dañar la masa muscular y a provocar otras alteraciones a nivel orgánico.

Seguir esta dieta puede provocar a corto plazo mareo y dolor de cabeza, ya que nuestro cerebro necesita energía en forma de glucosa para funcionar; mal olor de aliento, orina y sudor debido al exceso de cuerpos cetónicos eliminados por estas vías de excreción; y estreñimiento severo, por la carencia de fibra.

Si mantenemos esta dieta a medio o largo plazo sin la supervisión de un profesional de la nutrición que nos indique qué precauciones debemos tomar, las consecuencias pueden ser aún más perjudiciales. Desde pérdidas de calcio a nivel renal por el exceso de proteína y por tanto, descalcificación ósea; pasando por pérdida notable de masa muscular, ya que también se usan los aminoácidos del músculo como fuente de energía y hasta arritmias por alteraciones en los sistemas de conducción cardiaca.