Todos tenemos defectos

Cuerpo diez

Ese horrible primer día en el probador con el bañador nuevo... ahí empieza la operación bikini

  • No se salvan de sufrirlo ni ellos ni ellas. Pongámonos en situación. Es el momento de comprar el bañador. El sofocón ya nos lo hemos llevado antes porque el del verano anterior no cabe. Cómo superar el momento probador. Una psicóloga nos da las claves.
  • Ellas intentan por todos los medios que la talla del verano siga entrando. Complicado. ¡con lo bien que quedaba en el folleto y el internet! Me hace arrugas, me hace tripa. Un infierno. El marido, intentando acomodarse el suyo ya no mira el color. Solo esa barriga blanca, perenne, y esas canillas que dan miedo.

Operación biquini

Sí, para qué engañarnos más. Es el momento más duro del verano... y eso que es el primero. No se salvan de sufrirlo ni ellos ni ellas. Pongámonos en situación. Es el momento de comprar el bañador. El sofocón ya nos lo hemos llevado antes porque el del verano anterior no cabe.

Lo hemos intentado varias veces, pero es imposible. Llega el momento de enfrentarse al probador, ese terrible enemigo. Y ahí con esos calcetines de ejecutivo bien subidos nos probamos el bañador. La pinta es horrible. No pega con esa camisa con botones que aún no nos preguntamos por qué no cambiamos por una camiseta de verano. Falta de previsión.

Ellas intentan por todos los medios que la talla del verano siga entrando. Complicado. ¡con lo bien que quedaba en el folleto y el internet! Me hace arrugas, me hace tripa. Un infierno. El marido, intentando acomodarse el suyo ya no mira el color. Solo esa barriga blanca, perenne, y esas canillas que dan miedo. El cruce de miradas es antológico. Cada uno a su probador. No hay remedio. Como mirando al suelo se elige lo menos malo. Y se empieza a pensar en eso, en la operación bikini, que no nos engañemos es el primer trauma del verano. Ahora llegan las prisas, los gimnasios express, el comer solo ensalada... pero esa imagen nuestra ante el espejo, lo que quisimos ser y lo que somos, impacta. Una semana sin ver revistas dicen ellas, una semana sin cerveza, dicen ellos. 

Lainformacion.com  y mujer,es pone en contacto con una experta para que el momento probador no nos hunda. Lo primero que dice, a qué engañar, no ayuda. Eva Campos Navarro, coach, psicóloga y escritora da en el clavo al decir que el día del bañador enseñamos todo lo que teníamos oculto todo el año. La primera, pues en la frente. Uno puede engañarse a sí mismo, pero la playa le deja a uno medio desnudo, sin argumentos.

La autora de 'Soy más lista que el hambre' y 'Alicia en el país de la rosquillas' reconoce que ellas lo sufren más... porque quieren verse como cuando tenían 20 años. Otra vez en la frente. Eva tiene pìedad y da algunos consejos:

- Todos tenemos defectos; la celulitis, estrías, una lorza aquí,… Deja de verlos como defectos, sino como algo normal. Lo que no suele ser normal son esos cuerpazos que vemos estupendos en las revistas y en la televisión, normalmente a base de Photoshop y de kilos y kilos de maquillaje.

- Ve a divertirte, a disfrutar el momento, a pasar un tiempo con tus amigos y conocidos. Fija tu objetivo en disfrutar y pasarlo bien, no en posar. ¿O crees que es cómodo pasear por la playa con esos taconazos de los anuncios?

- Tu cuerpo cuenta la historia de tu vida, así que es un reflejo de que has vivido. Las estrías pueden contar que eres madre o que has conseguido adelgazar; ese pecho caído, que has podido amamantar a tu bebé. Si rechazas tu cuerpo, estás rechazando tu historia.

- Escoge un modelo que te haga sentir cómoda. No aprisiones tus lorzas sólo por disimularlas, porque estarás incómoda y constantemente sintiendo que tienes algo que esconder, así que no disfrutarás y estarás metida en el círculo vicioso de estar pendiente todo el tiempo de lo que no te gusta de ti.

- Piensa que la gente que te acompañe va a seguir pensando lo mismo de ti sea tu cuerpo como sea. Y los que no te acompañen, ni conozcas, ¿qué más te da lo que digan o piensen de ti?

- Sé justa contigo misma. Trata de no machacarte por lo que ves cuando te pones el bañador, pero sí aprender de ello. ¿Qué has engordado? Vale, bien, eso es así, pero no es el fin del mundo y puedes, si lo deseas, adelgazar. ¿Qué esta cicatriz horrible sigue ahí? Sí, y seguramente siga ahí mucho tiempo, así que es mejor reconciliarse con ella. ¿Qué tus propósitos de año nuevo se vieron truncados a mediados de enero? Quizás es que la próxima vez que te propongas algo, tienes que ser más realista. No merece la pena macharse, sino aprender.

-  Piensa que los demás están ocupados divirtiéndose o relajándose como para criticarte. Y haz tú lo mismo. Y si alguien te critica, piensa que no está hablando de ti, sino de sí mismo, es decir, si alguien te llama -por ejemplo- gorda, piensa que el problema lo tiene él por necesitar humillar a los demás.

- No te compares a los demás. Ni eres ellos, ni has vivido lo mismo que ellos, ni tu cuerpo es el de ellos. Eres única, irrepetible y compararte con alguien que es diferente a ti sólo te va a producir frustración y tristeza.

- Piensa que esos momentos en la playa o la piscina son regalos para ti y tu cuerpo. Te los mereces, has estado todo el año trabajando, estudiando o las dos cosas, encargada de mil cosas, con tus responsabilidades. ¿Vas a dejar que algo como no verte en bañador bien no te deje disfrutar de tu premio?

- Acéptate. Aceptarse significa darse cuenta de algo, de una realidad, y no machacarte ni castigarte por ello. Pero también significa que si eso lo quieres cambiar ¡puedes hacerlo! Aceptarse no es “pues esto es lo que me ha tocado, así me quedo” sino no martirizarnos con lo que no nos gusta de nosotras.