Cuerpo 10

Cuerpo diez

Decálogo para no engordar cuando se está fuera de casa

  • El 71% de los españoles afirma que engorda en sus viajes turísticos, en la mayoría de casos por descuidar buenos hábitos
  • Yolanda Jiménez, nutricionistas y dietista de entulínea, nos da las claves para mantener nuestro peso en vacaciones. 
  • Elsa Pataky en la presentación del fashion film de Women'secret

La Semana Santa es para muchos españoles la primera gran escapada del año. Volver de este periodo vacacional sin kilos de más es un reto que no podemos obviar, ya que el 71% de los españoles afirma que engorda en sus viajes turísticos (el 70% suma entre 1 y 3 kilos a su peso de partida).

La principal razón de estos kilos de más que algunos viajeros traen consigo como souvenir, la encontramos en la ruptura con los hábitos diarios. Así se desprende de la encuesta activada por entulínea de Weight Watchers, que concluye que el 66% de los españoles abandona sus rutinas saludables de alimentación.

Entre las alteraciones de los hábitos diarios que originan los viajes, el 75% de los encuestados afirma que no cumple con las 5 comidas al día que recomiendan los expertos (desayuno, tentempié de media mañana, comida, merienda y cena). Además, un 44% apunta que tiende aumentar el consumo de comida rápida.

En opinión de Yolanda Jiménez, nutricionista y dietista colaboradora de entulínea, "romper con la rutina tiene un punto positivo desde el punto de vista emocional, pero en términos de alimentación conviene que esta ruptura no sea descontrolada. Podemos flexibilizar horarios, permitirnos más caprichos gastronómicos y disfrutar de la experiencia viajera, pero siempre dentro de un control".

Para disfrutar del turismo sin que los viajes pongan en riesgo el mantenimiento del peso, entulínea recomienda aplicar las siguientes 10 pautas:

1. Mantener algunas rutinas: es cierto que uno de los atractivos de los viajes es poder romper con las rutinas diarias y disfrutar del placer de no tener una jornada marcada por horarios rígidos. Sin embargo, hay rutinas que conviene mantener para que nuestro organismo no se resienta. Entre éstas, es muy recomendable mantener la rutina de un desayuno completo (con presencia de cereales, lácteos y frutas) y la ingesta de 5 porciones de frutas y verduras para que no falte la fibra.

2. Recorrer el destino turístico a pie: un buen método para tener una estancia lo más activa posible es aparcar el coche y prescindir, en la medida de lo posible, de transportes públicos. Recorrer los destinos turísticos a pie es una manera de mantenerse a forma y, además, toda una oportunidad para descubrir rincones con encanto.

3. Evitar las tentaciones de las áreas de servicio de carretera: es importante hacer paradas en los viajes de carretera (la Dirección General de Tráfico recomienda al conductor descansar cada 2 horas), pero estas paradas no deben convertirse en momentos para el consumo impulsivo de los snacks calóricos que ofrecen las áreas de servicio de carretera. Por ello, una buena alternativa es viajar con un surtido de snacks saludables (frutos secos no fritos, fruta,…).

4. Controlar el consumo en los minibares de los hoteles: uno de los peligros en los momentos de relax de hotel, es sucumbir al acceso fácil a los tentempiés que ofrecen los minibares de las habitaciones. Estas neveras no suelen estar surtidas de opciones bajas en calorías, por lo que una alternativa es aprovechar este continente para aprovisionarlo de frutas o yogures desnatados, por ejemplo. Así, mientras dure la estancia en el hotel, los ataques de hambre estarán bajo control.

5. Aprender a analizar los buffets de los hoteles: llegado el momento de disfrutar de la comida en un hotel, es fácil dejarse deslumbrar por la variedad gastronómica de los buffets. Por ello, antes de empezar a llenar el plato, conviene hacer un recorrido previo para analizar toda la oferta disponible e intentar hacer una elección equilibrada para no comer con la vista, sino con cabeza.

6. Escoger menús equilibrados en restaurantes: una semana de restaurantes puede causar estragos si no intentamos que nuestras comidas guarden un equilibrio nutricional. Es decir, hay que intentar que los manjares locales no eclipsen la presencia en nuestro menú de, por ejemplo, verduras y frutas. Por otra parte, si al mediodía el menú ha sido copioso, la cena debe ser ligera para compensar excesos.

7. Cocinar tu propia comida: no hay duda de que la mejor manera de controlar lo que comemos es si cocinamos nosotros mismos. Así que si el alojamiento dispone de cocina, resultará beneficioso combinar las visitas a restaurantes con otras comidas elaboradas por nosotros mismos.

8. Limitar el picoteo entre comidas: el tiempo libre siempre es un factor de riesgo para el picoteo entre comidas. Por ello, conviene que no abusemos, por ejemplo, de aperitivos muy calóricos. Una buena medida es limitar el número de tapas y pedirlas de manera gradual, de esta manera se evitará el comer por comer.

9. Evitar abusar de bebidas azucaradas y alcohólicas: en los periodos vacacionales es frecuente que aumente el consumo de bebidas azucaradas y alcohólicas. Alternar con otro tipo de bebidas puede ser la solución para mantener a raya el consumo de las bebidas más calóricas. Por ejemplo, en una comida se puede alternar agua entre copa y copa de vino.

10. Buscar alojamientos con instalaciones deportivas: es posible mantener nuestra rutina deportiva diaria si en nuestro alojamiento del destino turístico disponemos de instalaciones deportivas (piscina o gimnasio). Si te alojas en campings o apartamentos, siempre puedes destinar media hora al inicio de la mañana o a última hora del día para correr por los alrededores del lugar de alojamiento.



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