Después del verano, la mejor época

Belleza

¿Cuándo, cómo y por qué hay que hacerse un peeling?

  • favorece la eliminación de células muertas, promueve la regeneración celular e incrementa la producción de colágeno y elastina.
  • Pero no solo eso, también acaba con el acné, la rosácea, los microarrugas y el fotoenvejecimiento. 
  • Peeling

Mucho verano, mucha diversión y mucho descanso pero al final pasa factura en nuestra piel. Una de las mejores formas de arreglar los estragos del verano es con un peeling facial y si es médico, mejor, porque mejorar el tono, la textura, la luminosidad y la tersura cutánea.

Físico o químico, y de menor o mayor profundidad, acelera la exfoliación natural de la piel, favorece la eliminación de células muertas, promueve la regeneración celular e incrementa la producción de colágeno y elastina.

“Periódicamente, la piel realiza una renovación celular de manera programada, de tal forma que cada 39 días se produce un peeling fisiológico o natural”, dice Ana Sánchez, médico estético de Clínica Londres.

“Sobre esta base se puede plantear un tratamiento de renovación celular acelerada, actuando a diferentes profundidades, según el objetivo a alcanzar”, apostilla. El tipo de piel, la época del año o las expectativas del paciente, determinan el peeling más adecuado, que puede ser físico o químico.

¿En qué consiste el peeling físico?

Con el fin de disminuir la capa más superficial de la piel, se aplica un agente físico, aunque dependiendo del método escogido también se puede llegar a la dermis.

Eso sí, se nos puede inflamar la piel. “El paciente puede optar por los scrub, que actúan superficialmente, o bien por otros de actuación media, como la punta de diamante, los sistemas de flujo laminar por aire líquido o la micropunción”, explica la Doctora Ana Sánchez.

¿Se puede acabar con el acné, la rosácea…?

El peeling químico es la opción perfecta para quienes padecen acné, melasma, lentigos, rojeces, rosácea, flacidez, microarrugas o fotoenvejecimiento. Mediante la aplicación de una sustancia con un pH ácido, se puede actuar a nivel superficial, superficial medio, profundo y muy profundo. “El objetivo suele ser múltiple, por lo que la aplicación de agentes químicos también es múltiple, tanto en principios activos (seborreguladores, hidratantes, reguladores de la función melánico y/o vascular, estimuladores de la dermis, iluminadores, reguladores del tono), como en concentración”, añade la especialista.

Tres tipos de pelling

-  SUPERFICIAL: está destinado a cualquier persona que quiera mejorar y oxigenar su piel, desde la más reactiva, hasta la más apagada. Ideal para quienes quieren mejorar la textura, la luminosidad, el poro o la hidratación cutáneas, es la elección para quienes comienzan a cuidarse o para las pieles más maduras que ya han establecido un protocolo de cuidados y desean mantener los resultados. Este tratamiento se puede incluso, adaptar a un evento, ya que aporta luminosidad inmediata y la descamación es prácticamente imperceptible.

-  MEDIO: se realiza sobre pieles más apagadas, con cicatrices, manchas, acné u otras alteraciones. Suele combinar el peeling físico con el químico, actuando a niveles medios-profundos. Mejora el poro, la luminosidad y la textura. En este caso, el grado de recambio celular o pelado es mayor y comienza a las 24- 48 horas.

-  PROFUNDO: se prescribe a las pieles más dañadas por el sol, tabaco, enfermedades previas, acné grave-severo con cicatrices importantes, etc. Se trata de un peeling físico y/o químico más profundo, que consigue al recambio casi total o total de la epidermis. Requiere un periodo de baja con cuidados especiales, así como visitas periódicas a la clínica para seguir la evolución de la cicatrización cutánea.

Los cuidados que hay que seguir

Antes de realizar un peeling, es precioso que la piel esté preparada entre una y dos semanas antes  del tratamiento para evitar o disminuir los efectos secundarios, además se recomienda que el mismo día de la sesión no realice tratamientos como depilación, peelings, higienes faciales, tintes o exfoliaciones para evitar así que la piel esté más sensibilizada.

Después del tratamiento lo ideal es utilizar una crema reparadora, cicatrizante, calmante y de protección solar máxima y se desaconseja la sauna, baño de vapor, piscina, ejercicio físico intenso, la prueba de cosméticos, el uso de perfumes e incluso el uso de bisutería. 24 horas después, ya puede lavarse la zona con un jabón suave y agua, aunque hay que dejar pasar más tiempo para exponer la zona tratada al calor (baños de sol o UVA) o frío intenso.



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