El 26% de los niños pesa más de lo que debería

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Los niños también son lo que comen: consejos para una alimentación infantil sana

  • Cada vez hay más niños con sobrepeso y nuestra dieta se aleja de la mediterránea. ¿Qué es lo que estamos haciendo mal? 
  • La pediatra, blogger y escritora Lucía Galán y la chef Samantha Vallejo-Nágera nos dan las claves para cambiar los hábitos. 
  • Consejos para una alimentación infantil más sana

"Los padres son los únicos culpables de que los niños coman mal", afirma Lucía Galán Bertrand, pediatra del Hospital Vithas Medimar Internacional de Alicante y autora del blog 'Lucía, mi pedriatra'. Aunque la dieta mediterránea sea la base de nuestra alimentación, cada vez hay más niños obessos en nuestro país. Según los datos de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad, el 26% de los niños y el 24% de las niñas tienen sobrepeso en España, un porcentaje que supera la media del resto de los países de la OCDE, con 23% en niños y 21% en niñas. 

"Los niños comen lo que les damos, lo que compramos, lo que nosotros comemos", sentencia la doctora, que en la primavera del año que viene sacará a la venta su primer libro con la Editorial Planeta que lleva el mismo título de su blog, un recorrido emocional desde el mismo momento del parto hasta la adolescencia, lo que sienten las madres, los padres, los hijos... 

Con la ayuda de la doctora y de la chef Samantha Vallejo-Nágera hemos elaborado una lista con consejos para que desde niños los pequeños aprendan a comer bien.

1. Número de comidas al día. Depende de la edad, de si se trata de un niño que aún toma el pecho o no. “Los lactante comen  a demanda, mientras que los mayores de 12 meses generalmente hacen 4-5 comidas al día”, dice la doctora.

2. Paciencia e ilusión, la clave para introducir nuevos alimentos. En ocasiones nos enfrentamos con el problema de que el niño, al que conocer el sabor de un alimento, lo rechaza. No es que no le guste, simplemente no está familiarizado con él. "Hay que tener paciencia, sentido común y mucha ilusión. Despacio y junto con un alimento ya conocido el niño los aceptará”.

La chef Samantha Vallejo-Nágera, que acaba de crear unas recetas a base de tarritos Naturnés tanto para niños como adultos, es mamá de cuatro niños y a diario le toca bregar con ese tipo de situaciones.  "Intento Involucrarles en al cocina, para que se acostumbren a comer verduras y ensaladas. Les pido que me deshojen el perejil, por ejemplo, y les hago partícipes en la medida de lo posible”, dice.

3. ¿Hay que  felicitarle cuando come? "Depende del niño. Si es un niño que siempre ha comido bien y no tiene ningún problema, no es necesario. Ellos entienden que el comer es como cepillarse los dientes o cómo cruzar la calle cuando el semáforo está en verde. Lo integran como algo habitual. Sin embargo si es un niño que come mal, que le cuesta mucho trabajo, sí debemos celebrar cada pequeño pasito que demos a su lado", señala la blogger de 'Lucía, tu pediatra'.

4. Los besos son un premio. El cariño es muy importante en el desarrollo de un niño y si queremos premiarle cuando come bien hay que intentar no hacerlo con más comida. "Hay que intentar premiar con besos, con abrazos, con un "¡Qué bien, cariño! ¡Qué orgullosa me siento!". Con afectividad y no con regalos materiales", comenta Galán.

5. Los niños no necesitan azúcar refinada. Hay muchos alimentos ricos en azúcares naturales sin necesidad que Si queremos darle una cucharadita de azúcar sobre las fresas o en el yogur, que sea más allá del año de vida. Y después, a lavarse los dientes. 

6. La merienda, la comida crítica. Es quizá la comida en la que a los niños más les apetece comer golosinas, bollos… "Para hacerle la merienda más atractiva podemos trocear la fruta y dársela con palillos. A mis hijos les encantaba pinchar con los palillos, era un juego para ellos y yo conseguí que se tomaran toda la fruta. Otro truco es ir con la fruta al cole. Salen con tanta hambre que de camino a casa ... ¡se comen lo que sea! No falla", comenta la doctora.  

7. Los hidratos, la base de la dieta. En torno al 50-55% de la alimentación tienen que ser hidratos de carbono; 30-35% de grasas. 15% de proteínas. El aporte calórico de cada una de tomas varía: el 25% para el desayuno, el 30% a la comida, el 15-20% a la merienda y el 25-30% a la cena.

8. “¡No puedo más, mamá!”. Esa es una de las frases más repetidas cuando un niño se sienta en la mesa. ¿Debemos o no hacerles caso? “Claro que sí. ¿Qué necesita un niño para comer? Hambre. Sólo eso”.

Samantha Valllejo-Nágera, por su parte, suele insistirles. "Con paciencia se lo acaban comiendo. Hay que distraerles, contarles un cuento o una historia y al final acabas llevándotelos a tu terreno", dice.

9. Forzarles a acabarse el plato puede conseguir el efecto contrario. Solo hay que aplicar el sentido común. "Hay que parar cuando crees que ha comido lo suficiente. Forzarles a comer no tiene ningún sentido porque conseguiremos que se nieguen a continuar", aconseja la doctora.

10. Sin menús a la carta. "No deberíamos dejarles elegir lo que comen. Se come lo que come el resto de la familia. Eso sí, podemos negociar ligeramente pero nunca han de imponer ellos el menú diario”, dice la doctora. 



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