“Después de saber que tenía que entrar a quirófano, tenía que volar para dar una conferencia. Aunque el médico me dijo que no debía, lo hice. Recé mucho durante el vuelo” confesaba Irene a María Patiño, reconociendo: “no entendía por qué no paraba de llorar, si tengo unos hijos maravillosos”.

Pero aunque Irene ha visto como se desvanecían sus ilusiones y decía adiós a la que pensaba que se convertiría en su primera hija, después de cuatro niños, la periodista da una lección una vez de optimismo y reconoce: “la vida la puedes ver como una lucha que nunca trae recompensa o como un regalo maravilloso, una oportunidad de crecer, de ser feliz” y apunta a los espectadores: “todo pasa por algo. Es lo bueno de ser una persona optimista”.

Sin embargo y a pesar de sus problemas en las trompas de falopio, Irene no descarta tener una hija aunque tenga que recurrir a otras vías: “quizás en unos años la niña llegue por otras vías. En un futuro no descarto adoptar”.

Irene ha demostrado una vez más que una buena actitud es el mejor respaldo para continuar viviendo con alegría y hacer d la vida mucho más fácil.