Ana, Cristina o Alfredo son cuatro de los cien mil nuevos supervivientes de cáncer que cada año hay en España y ellos, junto a otros veintitrés supervivientes de la enfermedad, son los protagonistas del libro. En CHANCE hemos tenido la oportunidad de hablar con el periodista Juan Ramón Lucas y con la propia Sandra Ibarra para conocer más de cerca este libro.

Pregunta: Libro escrito por Juan Ramón.

Respuesta: Yo solo escribo, las historias se escriben solas y forman parte de una historia que empezó Sandra y se ha traducido en este primer paso que es el libro. Yo recojo los testimonios deliciosamente inspiradores de 27 personas, nada más que eso.

P: ¿Qué podemos aprender de esta lucha?

R: La idea es que hemos creado una escuela de supervivientes de cáncer, queremos que sea noticia la gente que se cura de cáncer. Se calcula que en España somos más de un millón y medio de supervivientes, imagínate los datos. Podemos empezar a tener esperanza, queremos hacer un registro, se registra la muerte pero no la vida, identificar todas las necesidades posteriores. Cuando no hay marcadores tumorales, sí que hay consecuencias posteriores que antes no se tenían en cuenta porque no había supervivientes. Ahora ha surgido un nuevo paciente con muchas necesidades, queremos una formación sanitaria que sepa reconoce todos esos problemas. ¿Qué pasa después cuando te has curado? A muchos pacientes les da miedo cuando le dan el alta, esa escuela lo que queremos es dibujar un mapa para los que vienen detrás, para cambiar las cosas, sobre todo este libro es para lanzar este mensaje de esperanza. Todos los días abrimos el ordenador de la fundación y nos escriben supervivientes.

P: Hablábamos de las secuelas y preguntaba que en tu caso cómo lo has hecho para superarlas.

R: Muchas las habéis vivido, como el tema de la sequedad de ojos, me quedé sin lágrimas y yo iba a los actos con gafas oscuras. Pensé que no me iba a poder recuperar, decían que un ojo seco no se recupera nunca y mira ahora, el tema de la infertilidad y al final lo que he aprendido es que soy una privilegiada, que estoy viva y lo que trabajo es para que no les pase a otras mujeres y hombres. Lo que sí que es muy importante es adquirir hábitos saludables después del cáncer. Que no vuelven a salir tumores, todo eso lo queremos trabajar.