“Me apetece que la gente lo disfrute con calma, lo escuche con calma, lo escuche sin prejuicios, lo escuche incluso olvidándose de quién lo canta y olvidándose de lo que he hecho anteriormente. Lo único que quiero es que la gente goce”, explicaba durante la rueda de prensa.

Éste es el cuarto álbum de estudio del artista que vuelve con más fuerza que nunca para sorprender a su público con nuevas influencias musicales y letras que nos van a conquistar. El artista ya nos adelantaba sus dos primeros sencillos Saturno y No vaya a ser con una intención muy clara: “Quería que fuesen los dos polos del disco. Que la gente viera que está el Pablo de siempre que conocen, con el que pueden reconocer más en Saturno. Y luego muestra un poco ese extremo que es No vaya a ser en donde van a encontrar música un poco más electrónica, más experimental en donde hago cosas con la voz”.

Reconoce que no le preocupa el encasillamiento pero su gran aliado para escribir cómo no, es el amor: “Siempre es el motor del mundo, está presente en el disco por supuesto. Hay encuentros, desencuentros que obviamente la gente se puede sentir identificada”.

Pablo Alborán confiesa que es un disco que nace desde la calma de su casa malagueña, diferente, y con su productor Julio Reyes, con quien Pablo ansiaba trabajar. Ahora tiene su resultado más buscado Prometo, donde promete sorprender y a partir de mayo del 2018 podremos volver a ver a Alborán sobre los escenarios.