“Vivía en el extranjero y me compraba calcetines de colores fuera. En España no había nada, solo los típicos de rombos. Busqué fábricas y empecé a vender a tiendas de amigos”, nos explica el propio protagonista .

Con menos de treinta años comenzó esta aventura que ha tenido sus altibajos: “Empecé entre 2008 y 2009. Ha habido de todo, ha habido tiempos buenos y malos. Al principio fue muy bien, empecé a hacer ropa de mujer abrí cinco tiendas pero llegó la crisis en 2011 y tuve que reconducir el negocio”, y es que Juan se encontró en sus inicios con algún que otro freno: “Los calcetines al principio me costaba venderlos, hace 8 años nadie quería calcetines de colores y ahora es al revés. Pero antes ibas y nadie quería, porque lo veían como un complemento, los calcetines no tenían valor, se regalaban. Me cogí el coche y me recorrí España entera para venderlos”.

Un negocio que nació con él y que ha servido para inspirar a muchos otros: “En España, muchas marcas se inspiran en nosotros. Me ha ayudado mucho que hayan surgido otras marcas porque así se va haciendo más ruido”. Y es que ahora es algo de lo más habitual ver a ejecutivos con divertidos calcetines: “Lo que más vendemos es de hombre, al principio comenzamos solo con hombre y largo porque a mi me gustan largos los calcetines; pero luego me di cuenta de que había cortos se vende más para mujer”.

Una nueva tendencia que nació con Naive en nuestro país y que pronto cruzará el océano rumbo a México, más concretamente en marzo de este 2018. España comienza a exportar esta prenda fabricada en nuestro país con hilo italiano de máxima calidad, un sello ‘made in Spain’ que también arrasa en Europa, concretamente en Alemania.