Arias da vida a un ejecutivo de una multinacional que comete un pequeño error: indica mal una dirección a un desconocido que le pregunta en la calle (Darío Grandinetti). Esta equivocación tendrá unas consecuencias inimaginables cuando el desconocido comience a acosarlo reclamando una indemnización, una situación que se produce en el momento más exigente de su empresa.

El actor ha señalado en declaraciones a Europa Press que en esta película da vida a un “hombre con claroscuros” que ha llegado donde está “gracias a una familia que le ha permitido tener estudios”, y que no lleva bien la práctica de “despidos masivos”. En Argentina “intentará no reproducir el mismo modelo”, aunque, como todos, “aspira a ganar un bonus y comprarse un chalet”.

En sus palabras, Despido procedente, “heredera” de Relatos salvajes o Nueve reinas, es una “comedia muy delirante” en la que lo importante son las relaciones y que tiene como protagonista a Buenos Aires: una ciudad que lleva a “la picaresca española, la omertá italiana y el control financiero judío”.

Hugo Silva, por su parte, da vida a un español en Buenos Aires que describe como un “infeliz” que basa su felicidad en tener un gran puesto y un gran coche, a lo que se une su inteligencia y su mirada “infantil”.

El actor ha señalado que después de haber trabajado en Argentina –una experiencia que completará con más proyectos que aún no puede desvelar– se ha dado cuenta de que los españoles y los argentinos son “muy parecidos”, tanto en la atmósfera como en la gente. “Esto ayuda a que la comedias funcionen tanto en un lado como en otro”, ha dicho.

Según ha señalado el director, la película explora un conflicto que se manifiesta de la misma manera que en Argentina, en España, en Francia o en Estados Unidos. “Las crisis van y vienen y se entienden en todos los territorios. Esta película no necesita explicarlo demasiado, está en el inconsciente colectivo de ambos lugares”, ha agregado.

Preguntado por la conexión que tendrá la película con el espectador, el director pone el acento en las palabras malsonantes. Tal y como ha indicado, en la película hay “todo un trabajo de investigación respecto a las malas palabras” cuya percepción cree que va a despertar la risa.

En cuanto a la posibilidad de crear una industria cinematográfica iberoamericana, Figueroa ha señalado que Despido procedente va a ser “un buen test” y considera que “debería ser el camino natural”. “Tenemos un privilegio brutal que es el mismo idioma, pero con una riqueza muy grande: se habla de manera distinta pero se sigue entendiendo”, ha dicho.

Por su parte, Dario Grandinetti ha señalado que los obstáculos para crear una industria que englobe a iberoamérica son fruto de “un problema cultural sino político”. “A la derecha no le interesa la cultura ni crear puentes culturales, por mucho discurso que exista. Con los gobiernos de derechas se filma menos”, ha dicho.

Imanol Arias ha señalado que la principal dificultad ante la que se han encontrado muchos territorios ha sido la “falta de salas de cine”. “No es fácil para una familia media que vive en una ciudad como Rosario tener cines próximos”, ha señalado. En este sentido, ha celebrado que “una de las novedades maravillosas” que hace que se multipliquen “por millones” son las plataformas.

“El coste mensual de una plataforma es el de dos entradas”, ha destacado el actor, quien ha afirmado que las cifras conseguidas en Netflix por Anacleto: agente secreto son “delirantes”, porque se ha podido ver “en cualquier sitio” con tan solo tener conexión.