Tras la expectación generada Daniel y Jesús salieron al escenario con un espectáculo mucho más maduro y vistoso que en giras anteriores. Los hermanos Oviedo contaron con una puesta en escena brillante, pirotecnia y juego de luces, pero si de algo estuvo repleta la noche fue de música en directo y sentimiento en estado puro.

Antes los gritos y elogios de las fans, los Gemeliers repasaron sus canciones más significativas y los éxitos de su último disco, no solo levantando a un Palau Sant Jordi que colgó el cartel de entradas agotadas, sino consiguiendo sacar las lágrimas de sus más fieles en más de una ocasión.

Entre el frenético público llamaba la atención encontrar también a animadas madres, que cumpliendo con su función y acompañando a sus hijas, lo dieron todo al ritmo de ‘Gracias’ luciendo divertidas camisetas en las que se podía leer “Mamá Gemeliers”. La demostración absoluta de que los jóvenes artistas no solo consiguen unir a niñas que terminan convirtiéndose en buenas amigas gracias a la música, sino también a madres e hijas.

Después de la espera, de pasar calor y frío, y de acampar en la calle para ver a los Gemeliers, todas las fans coinciden en una cosa: “repetiríamos sin dudarlo”.