Llega el mes de mayo, y con él, 31 días dedicados casi en exclusiva a las madres. Porque madre no hay más que una, lo importante es hacer que se sientan a gusto en todo momento. Pero, ¿qué ocurre cuando el bebé que viene en camino es el primero?

Es en este momento en el que las mujeres se encuentran más inseguras, ya que se enfrentan a una época de cambios totalmente novedosos en sus vidas. Por este motivo Deanna Marie Mason, experta en formación y prevención sanitaria en la infancia, ha recogido una serie de consejos para ayudar a cualquier primeriza a disfrutar de la maternidad sin agobios.

  • La actitud lo primero. Una mente positiva es el factor principal para afrontar cualquier reto, y en el caso de la maternidad, con más motivo. Mantener la cabeza fría y las ideas claras ayudará a reducir los nervios tanto de la espera como de lo venidero y es que creer que las cosas irán bien realmente ayuda a que todo fluya mejor.
  •  Evita las presiones. Desde tiempos inmemoriales, la sociedad ha presionado a las mujeres haciendo recaer sobre ellas la obligación de la protección familiar. En la actualidad esta situación ya no tiene por qué mantenerse, por lo que la mamá primeriza debe tener la capacidad de hacer oídos sordos a este tipo de influencias. Siempre es positivo dejarse aconsejar, ya que se aprenden muchas técnicas y otras formas de hacer las cosas, pero no hay que permitir que dirijan tu forma de educar o criar a tu bebé.
  • Pide ayuda. Aunque tu opinión es la que, a priori, va a prevalecer, siempre que una madre se siente desbordada tiene que tener la capacidad de pedir ayuda. Hay momentos puntuales en los que la rutina puede hacerse cuesta arriba, y contar con un entorno en el que te apoyen en lo necesario es clave para superar el día a día.
  •  Aprende a decir no. Este consejo es válido para cualquier situación, pero en el caso de los niños, la capacidad de ofrecer negativas es clave a la hora de potenciar su educación. Desde pequeños deben saber que no siempre pueden salirse con la suya y que no todos los caprichos se pueden consentir. Es importante hacerle conocer la importancia de valorar aquello que tiene y ser agradecido (siempre adaptado a su crecimiento y desarrollo).
  • Un momento para cada actividad. Marcar pautas tanto para la comida como para los horarios de juego, por ejemplo, ayudarán también a que el día a día de la mamá sea más sencillo. Si se establecen rutinas desde que el recién nacido llega a casa, será más sencilla la organización en el hogar y su asimilación por la familia al completo.
  • Sueño reparador. El bebé debe acostumbrarse, desde su primera noche en casa, a dormir con el sonido tradicional de un hogar (lavadora, una conversación entre los padres o el ladrido de un perro). Este pequeño ruido no alterará en ningún sentido su sueño, sino que conseguirá que empiece a familiarizarse con su entorno y ayudará a que las noches sean más fáciles, favoreciendo que la madre tenga periodos de sueño más prolongados.