Guardar, tirar, reglar, tirar, guardar…. ¡Y así sucesivamente! La odisea ha vuelto. El buen tiempo está a la vuelta de la esquina y con ella el sol, las buenas temperaturas y los largos paseos. Las prendas de abrigo quedan relegadas a un segundo plano para dar paso a la ropa ligera, cómoda y colorida. 

Pero la eterna duda vuelve: ¿Qué damos y con qué nos quedamos? Os damos cinco claves para cambiar el armario con el cambio de estación y así ganar tiempo ¡y espacio!

1. Limpiar el armario. Lo primero es vaciar el armario y los cajones para disponer del espacio de una manera ordenada y limpia. Es una labor que requiere tiempo y energía, pero es fundamental para mantener la ropa impecable. Sacar todo y ver el armario como un lienzo en blanco ayudará a recolocar todo mejor.

2. Decidir que dar y que conservar. Lo que no se use, se da. Las prendas que están en el fondo del armario ‘por si acaso’, al final acaban cogiendo polvo y nunca se terminan usando. Lo mejor es donar todo aquello que no se ha usado y hacer hueco para lo nuevo.  La clave está en decir adiós a aquellas prendas que no te has puesto en 10 meses.

3. A golpe de básicos. Mantener prendas atemporales y versátiles: jeans, camisetas básicas, camisas sastre,blazer, unos blucher…

4. La colocación, la clave. Hay que separar la ropa de sport de la de oficina y, después, lo más práctico es agruparlo por tipología y colores. Si hay paciencia, separar también por tejidos será la mejor opción.Para aprovechar al máximo el espacio, conviene que las perchas sean del mismo tamaño y que vayan colocadas en la misma dirección. 

5. Conservar chaquetas. La diferencia entre el día y la noche es acusada, una rebeca o chaqueta fina puede salvar cualquier situación. Por eso es bueno no retirar todas las prendas de abrigo y conservar las más primaverales para estas ocasiones. Si hay dudas: las pastel o de colores vivos serán las mejores amigas de un spring look.