El desarrollo del bebé y el éxito del embarazo, dependen, en gran parte, de la alimentación durante la gestación, pero lejos de ser una preocupación, la dieta debe ser algo sencillo y natural; proporcionada, adaptada a las necesidades individuales de cada madre, y teniendo en cuenta la temporada en la que nos encontremos. Cada estación del año tiene sus peculiaridades. El otoño, por ejemplo, es una buena época para consumir alimentos con gran aporte en hierro como navajas, berberechos y almejas.

Las mujeres embarazadas necesitan aproximadamente 27 mg de hierro diario frente a los 18 mg. que requieren las mujeres en edad fértil no embarazadas. ¿Por qué durante el embarazo necesitamos una aportación mayor?  “La cantidad de sangre que circula por el cuerpo aumenta durante el embarazo hasta llegar a casi un 50 % más de lo habitual, así que se necesita más hierro para fabricar más hemoglobina para suministrar oxígeno y nutrir el crecimiento del bebé y de la placenta, sobre todo durante el segundo y el tercer trimestre”, afirma la nutricionista Lucía Bultó, experta de la web disfrutatuembarazo.com.

 Nuevos hábitos alimentarios

En otoño maduran numerosos alimentos que vale la pena incorporar a la dieta. Las peras, por ejemplo, están más jugosas y contienen 4 gr. de fibra por ración; castañas y nueces, con gran valor energético, o verduras de hoja verde como la acelga se encuentran en su apogeo y, por lo tanto, con todos los nutrientes.

Se pueden tomar en puré, incorporando calabaza rica vitaminas antioxidantes A, B y C. “Los productos alimenticios varían según las estaciones y durante el embarazo siempre es aconsejable comer productos del tiempo”, comenta.

La presencia de vitamina C en alcachofas y boniatos o en un zumo de naranja ayuda a la absorción de hierro. “Una ensalada de lentejas con tomate, perejil, cebolla, pimiento y un poco de atún, aliñada con limón, puede hacer que el cuerpo absorba hasta 6 veces más hierro”, puntualiza Bultó.