La Reina Letizia ha vuelto a su querido Portugal, un país al que le gusta hacer escapadas, aunque esta vez no se trataba de un viaje de placer, sino oficial, el segundo que hace el solitario desde que es desempeña las funciones de monarca. 

La esposa de Felipe VI acudió a la clausura del II Encuentro Iberoamericano de Enfermedades Raras, que este año se celebra en la localidad de Moita, cerca de la capital. Para la ocasión se vistió de color cereza. 

Doña Letizia ha vuelto a reciclar look. Rescató de su armario un dos piezas de lana que lució en su visita a Estados Unidos en 2009, compuesto por una falda con unos bordados florales y una chaqueta en el mismo tono con unos originales botones en forma de flor. 

Pero no era la única prenda antigua. La blusa, de seda con estampado de piel serpiente, que llevó por primera vez en 2012. Se trata de una prenda de Uterqüe que se podía adquirir en la marca por algo menos de 90 euros. 

Del mismo color que el traje eran sus salones con ligera plataforma delantera de Magrit y la cartera, un modelo con flores muy similar a uno de Burberry Prorsum.