A Lady Gaga le gusta romper con los cánones y las normas. Que un día le apetece lucir bigote, se pone uno postizo, que otro día quiere llevar un peinado (más) atrevido, se hace un maxilazo con su propio pelo, como si fuera una Barbie. Y así sucesivamente. Su imaginación no tiene fin. O sí. 

A pesar de sus extravagancias, y que no gusten a todo el mundo, su peculiar estilo le valió un galardón. En 2010 el Consejo de Accesorios (ACE) le entregó un premio por su contribición a la moda. Pero, a veces, la cantante guarda los disfraces y desempolva vestidos que podría lucir cualquier mujer. 

La ocasión merecía un poco de seriedad en su look porque Lady Gaga acaba de grabar un single con el reputado artista Tony Bennett , ‘Anything Goes’, un clásico del jazz que el crooner estadounidense versionó hace más de cincuenta años. 

La cantante lució un vestido negro de seda con escote en uve, el pelo recogido con un moño de inspiración asiática y maquillaje natural en el que sus ‘smoky eyes’ marrones tenían todo el protagonismo.