El Hotel Palace de Madrid, enclavado en el llamado triángulo del arte, entre el Museo del Prado y el Thyssen, impresiona. Nada más cruzar el hall, el visitante se topa con una cúpula vitral que llena de luz todo el salón, donde no deja de sonar la melodía de un piano. Pero eso solo es un aperitivo de lo que queda por ver. Paloma García, relaciones públicas del hotel, nos acompaña en nuestro recorrido por el Palace y nos abre las puertas de la suite real, de casi 5.000 euros la noche, en la que se han hospedado Jennifer López o Bruce Springsteen. 

Tras pasar el vestíbulo de mármol, llegamos a la sala de estar con unos enormes ventanales con vistas a la Fuente de Neptuno, el Museo del Prado y de la pintoresca iglesia de los Jerónimos del siglo XVI.

A Michael Jackson no le importó desmantelar la biblioteca, que refleja el ambiente de un club de caballeros, con tal de ensayar una coreografía con sus bailarines antes de un concierto en Madrid. El rey del pop disfrutó de los 160 metros cuadrados, que pueden conviertirse en 225 si se le añaden dos habitaciones contiguas, en una de sus estancias en la capital. 

Aunque si hay un artista que ha dejado su huella en la suite, ése ha sido Bruce Springsteen, quien escoge el hotel Palace cada vez que visita nuestro país. En el salón hay un mueble enorme de caoba y cuando abres sus puertas, te llevas una gran sorpresa. Está repleto de discos, entre los que no faltan los del Boss, que se pueden escuchar en un equipo Bang and Olufsen. 

Sin embargo, si por algo se caracteriza el Hotel Palace es porque consiguen que el cliente se sienta como en casa (o mejor aún si cabe) y cuidan al máximo todos los detalles: como las sábanas de lino puro, que cada cliente estrena, el edredón de plumas, la selección de almohadas con las que cuenta o los productos Bulgari que equipan el baño, la sauna y el jacuzzi.