Ideales para disfrutar del sol y las últimas novedades gastronómicas, de platos de temporada y sofisticados cócteles al aire libre, las terrazas inauguran la temporada de sol y buen tiempo. 

Un soplo de aire fresco en la calle Velázquez

Si estás paseando por la concurrida calle Velázquez y un olor a mar del norte invade tus sentidos, seguro que estás pasando por delante de La Maruca, un nuevo espacio de aires frescos como esa playa cántabra de la que toma su nombre; una playa distinta, curiosa, con alma e historia propias. Con una oferta culinaria basada en la gastronomía cántabra actualizada, en la que destaca su variada oferta de pinchos.

Para comenzar bien el día, La Maruca ofrece desayunos desde las 8 de la mañana; en cuanto a las comidas y cenas, la cocina se mantiene abierta entre semana hasta las 00:00, y los fines de semana hasta las 00:30. Entre su variedad de platos y raciones destacan, por ejemplo: las rabas de Santander, pimientos asados de Isla, patatas bravas, albóndigas de ternera, sopa de pescado, y como postre, tarta de limón.

El ambientazo y el éxito están asegurados gracias a un escenario en el que se conjugan de forma mágica, por lo inhabitual, todos los elementos necesarios para lograrlo.

La entrada al local llama la atención, puesto que una terraza techada y con suelo climatizado te permite disfrutar, durante todo el año, de esta maravillosa costumbre española: el terraceo de verano. Una terraza veraniega frente al Mar Cantábrico en el centro madrileño.

La sucursal madrileña del célebre restaurante Cañadío

A finales de 2011 abrió sus puertas en la calle Conde de Peñalver, una buena ubicación para un restaurante con personalidad, con un cuidado diseño, que en poco tiempo ha conseguido ser un punto de encuentro imprescindible en la capital por su exquisita cocina.

En Madrid, 4 en 1 es la fórmula elegida para adaptarse a las necesidades de los clientes, con dos líneas dentro de su cocina, dividida en dos zonas: basic, una zona con carta de precios más asequibles, entre 15-20€, con gran variedad de raciones, y la otra con una carta clásica más completa y con un producto de coste más elevado, cuyo precio medio está en 50-60€. A esto hay que añadirle la zona de barra, con una gran variedad de pinchos, bandera de la casa de toda la vida, y la terraza en primavera y verano.

Fiel al estilo y la filosofía culinaria de la sucursal santanderina, Cañadio Madrid ofrece una cocina para todos los públicos y todos los bolsillos basada en la gastronomía regional y tradicional actualizada, con una carta llena de ingredientes de temporada provenientes en su mayoría de la comunidad cántabra. Especialidades como las albóndigas de bonito y calamar, las almejas de Pedreña, los pescados del Cantábrico, la hamburguesa de bonito, la merluza y el solomillo o postres como la excelente y cremosa tarta de queso harán las delicias de quienes se decantan por una cocina de corte tradicional y de calidad.

Un trocito de Italia junto al Paseo del Prado

Situado en la esquina de la C/ Moreto 15, junto a la Iglesia de los Jerónimos de Madrid y muy próximo al Museo del Prado, se encuentra SantArcangelo, que lleva siendo un referente en la capital desde hace quince años. Su terraza nos brinda la oportunidad de disfrutar al aire libre de la más auténtica cocina italiana, en pleno corazón de la capital madrileña. Tradición y confort, un trato exquisito y personalizado unido a la tranquilidad y el silencio que le rodea, hacen de esta terraza  un oasis dentro  de la agitada ciudad.

Sant’ Arcangelo ofrece platos de cocina italiana propios de las diferentes regiones de ese país. Así pues, en su carta podemos encontrar antipasti, como los Carpaccio, la Provola o alguna de sus ensaladas, como la Capresse o la de Prosciutto D’Anatra Pere e Grana (ensalada de peras Káiser, jamón de pato y virutas de queso Grana sobre Rúcula baby), además de suculentos platos de pasta, arroces, carnes o pizza. 

Unas vistas inolvidables de la ciudad de Madrid

El cielo de Urrechu está situado en la última planta del centro comercial Zielo Shopping Pozuelo, en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Inaugurado en mayo de 2012, en sus platos sigue la misma línea que en su primer restaurante (en el Zoco de Pozuelo), pero añadiendo unas pinceladas de vanguardia. Una oferta gastronómica de origen vasco en la que consigue una mezcla perfecta con la cocina mediterránea. El segundo restaurante del chef Íñigo Urrechu cuenta, además, con unas magníficas vistas de vistas a la Casa de Campo y a la ciudad de Madrid desde su terraza.

La cocina es de base clásica, con productos de mercado, pero se diferencia del Urrechu tradicional en toques algo más modernos y vanguardistas. La carta es amplia y podemos elegir entre los clásicos que nunca fallan, como el jamón, el queso ibérico o la ensaladilla, o algo más innovador como las minihamburguesas de kobe con salsa de mostaza.